LA LLAMADA DE TELÉFONO QUE LO CAMBIÓ TODO
«Ya sabía que algo malo había pasado»: La desgarradora confesión de Silvia Bronchalo tras el crimen de Daniel Sancho
La madre de Daniel, se ha sentado por primera vez en un plató de televisión ofreciendo el testimonio más crudo y desgarrador de toda esta tragedia para revelar cómo su vida se desmoronó con una sola llamada

Había una silla vacía en el relato mediático del caso Daniel Sancho. Una voz que, hasta este viernes 6 de febrero, había permanecido en un segundo plano, envuelta en un silencio que muchos interpretaron como distancia y otros como puro instinto de supervivencia. Silvia Bronchalo, madre de Daniel, se ha sentado por primera vez en un plató de televisión. Lo ha hecho en el programa ‘¡De Viernes!’, ofreciendo el testimonio más crudo y desgarrador de toda esta tragedia, rompiendo su hermetismo para revelar cómo su vida se desmoronó con una sola llamada telefónica.
La llamada que cambió todo
Si hay un momento que marcó la entrevista, fue el relato del «minuto cero». Silvia, con un semblante serio pero sereno, describió con precisión quirúrgica el instante en que su realidad se partió en dos. No fue a través de la prensa ni de la policía, sino de una voz que pertenecía a su pasado.
«Sonó el teléfono y era Rodolfo. Yo llevaba 20 años prácticamente sin hablar con Rodolfo o quizás 10 o 12, no lo sé», confesó Bronchalo, evidenciando la desconexión total que existía con el padre de su hijo antes del crimen. La mera presencia de ese número en su pantalla fue el presagio del horror: «Entonces, cuando vi su número de teléfono, pues ya sabía que algo malo había pasado porque no era normal».

La conversación que siguió es difícil de imaginar para cualquier padre. Según relató, Rodolfo estaba muy afectado y la comunicación fue confusa, pero el mensaje final fue devastador: «Me dijo ‘dicen que ha matado a una persona, que es un cirujano colombiano y que eran amigos'». En ese instante, confiesa Silvia, su existencia colapsó: «Se acabó mi vida de antes. Mi vida no vuelve a ser igual, no me creía lo que me estaban diciendo. No puedes asimilar algo así».
La necesidad económica y la realidad de la prisión
Uno de los puntos más honestos y quizás polémicos de su intervención en esta desgarradora noticia, fue la razón detrás de su decisión de hablar ahora, en 2026, tras tanto tiempo de perfil bajo. Lejos de buscar fama, Silvia expuso una realidad que a menudo se ignora en estos casos: el coste económico de tener un hijo preso en Tailandia.
Con una franqueza aplastante, admitió que sus finanzas han sufrido un golpe crítico. «Mi nivel de ingresos ha bajado y también en mi trabajo no he podido llevar el mismo nivel», explicó. La motivación para sentarse ante las cámaras fue puramente pragmática y maternal: «Está fuera de mis principios, pero necesito el dinero para poder ayudar a mi hijo. Viajar a Tailandia y dejarle dinero para que pueda comer es costoso».
Daniel hoy: Supervivencia tras las rejas
Silvia también arrojó luz sobre el estado actual de Daniel Sancho, quien cumple condena lejos de casa. A pesar de la dureza de la situación, describió una rutina de adaptación y supervivencia. Según sus palabras, Daniel se mantiene fuerte y la comunicación entre ambos es constante, aunque limitada a la tecnología.

«Puedo hablar con Daniel una vez a la semana, los viernes, antes eran los martes. Es videollamada. Entre media hora y 40 minutos», detalló. En estas conversaciones, la dinámica intenta rozar la normalidad dentro del caos: «Me cuenta qué hace en prisión o me pide libros. Me pregunta por la familia, por mi vida, por mi madre y por sus amigos».
Sobre su propio proceso de duelo y aceptación, Silvia dejó una frase que resume la resiliencia obligada de una madre: «Hace tiempo que ya no lloro, pero al principio sí. El primer año lloré muchísimo». Asegura que su madre y la certeza de que su hijo sigue vivo son sus principales motores. «Él sabe que estoy aquí, le ha parecido bien que diera la entrevista», sentenció, cerrando filas con Daniel.

