LA MEJOR RUTINA ES LA QUE SE SABE HACER
Lo estábamos haciendo mal: esta es la forma correcta de usar el limpiador facial
Si tú también crees que estás usando bien el limpiador facial, esto es para ti, porque, querida, creo que lo hemos hecho mal desde el principio

Durante años hemos pensado que limpiar el rostro era tan simple como aplicar un poco de jabón y agua… pero no. La realidad es que la limpieza facial es uno de los pasos más importantes (y malentendidos) de la rutina de cuidado de la piel. Y si últimamente notas tu piel apagada, con poros obstruidos o con una textura irregular, puede que el problema no sea el producto que usas, sino cómo lo estás utilizando.
La doble limpieza: el secreto que cambia la piel
La doble limpieza facial no es una moda coreana más, sino una técnica dermatológicamente recomendada para eliminar todo tipo de impurezas, maquillaje, protector solar y grasa acumulada durante el día. El proceso tiene dos pasos clave, el aceite limpiador: se encarga de disolver el maquillaje, el sebo y los restos de protector solar, y el gel limpiador, elimina los residuos que el aceite no ha podido retirar y limpia los poros en profundidad.
Ambos pasos se complementan. Usar solo uno de ellos es como ducharte sin jabón o sin agua: la limpieza no queda completa.
Entonces… ¿Cómo se usa correctamente el limpiador facial?
Aquí es donde muchos fallamos. No basta con aplicarlo y enjuagar. La forma en la que usas tu limpiador facial marca la diferencia entre una piel limpia y una piel radiante.

Según los expertos de Arganour, esta es la manera correcta de hacerlo: lo primero de todo el agua micelar. Al empezar la mañana, limpia la piel con agua micelar para retirar las células muertas acumuladas en la noche. Deposita una pequeña cantidad de agua micelar en un disco desmaquillante y deslízalo por todo el rostro. A continuación, el tónico facial y el contorno de ojos.
Luego el aceite limpiador y tras ello, el gel limpiador facial. Después del aceite limpiador, utiliza el gel limpiador para completar la rutina de doble limpieza en la noche. Aplica una pequeña cantidad en las manos, emulsiona con agua y enjabona todo el rostro. Después ya puedes ponerte el sérum, aplicarte el peeling facial y si tienes, alguna crema iluminadora.

Este tipo de rutinas faciales completas son muy necesarias para poder aplicarnos correctamente cada producto en su debido momento. Ahora bien, también es importante saber que usar mal un limpiador facial puede parecer algo menor, pero en realidad afecta directamente al equilibrio natural de la piel.
No es solo qué productos usas, sino cómo los usas. Y ahora que sabes cuál es la forma correcta, notarás que con solo un par de minutos extra por la noche tu piel luce más suave, luminosa y saludable. Porque sí, lo estábamos haciendo mal… Pero nunca es tarde para empezar a cuidar nuestra piel como se merece.

